02/03/06

Autodestrucción

Si bien la autodestrucción debería conducir al aniquilamiento total de una persona. Existen ciertos tipos de autodestrucción que corroen en alma, que la secan y por más que uno reciba consejos alentadores no puede sacudirse de esa pesada mochila.
Cada vez que mi chica me dice que me destruyo. Pienso, qué me lleva a sentirme tan mal como para ver todo negro. De dónde sale ese negativismo, esa baja autoestima. Dónde extravié mi confianza y mi seguridad. En qué momento deje de sentir satisfacción por lo que hacía.
En una entrevista de trabajo alguna vez dije (con estúpida sinceridad por lo demás) que yo no sabía si era perfeccionista o inconformista. Porque cada vez que termino algo, nunca siento que lo hice bien. Qué algo va a fallar y todo se va a ir al suelo.
Mi chica también dice que me aniquilo, porque tiendo a compararme con mis compañeros de generación y los observo del último peldaño. Es que aún siento que no puedo pararme solo.
Con el tiempo igual he aprendido que mi trabajo es bueno, pero aún no puedo demostrar de qué estoy hecho y eso me frustra. Necesito que sucedan cosas, que abra un camino, que se abran las aguas del estrecho.

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25/02/06

Ni en pedo

Aún no logro comprender esa tendencia tan humana de prejuzgar. Es casi un acto involuntario, que va más allá de todo raciocinio y que generalmente con el pasar del tiempo se cae a pedazos.
Es que generalmente nos equivocamos. Claro que la primera impresión es importante, pero no es la más justa. Porque a veces podemos encontrar a la gente en un mal momento y puede que pensemos lo peor, pero todos necesitamos segundas oportunidades.
Supongo que con el tiempo aprenderé, pero seguramente me seguiré equivocando, porque soy humano y completamente imperfecto. Aunque la próxima vez tendré la consciencia que nuevamente estoy errando y sabré que tengo que respirar profundo e intentar una segunda vez.

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23/02/06

Ojos bien cerrados

Nunca fui bueno para dormir. Cuando aún era adolescente y mis amigos dormían a pata suelta hasta las tres de tarde, yo por más que trataba no podía pasar más allá de las diez de la madrugada (en ese tiempo ¡era madrugada!).
La razón de mi insomnio mañanero se esconde en la estrechez de mente de los arquitectos del ministerio de vivienda en los años 80, que crearon casa muy chicas donde fuimos a parar con mi familia. Entonces, mi viejo como buen militar que es, se levantaba temprano y empezaba a deambular; y mi madre como buena dueña de casa que es, siempre dejaba el aseo para los fines de semana.
Cuando llegué a la Universidad creo que viví los momentos más memorables en una cama (estamos hablando del dormir, no olvidar). Eran esos días de invierno, cuando el agua se colaba por tu parka y zapatos, llegaba a la casa de mi abuela, me servía un rico almuerzo y luego me tiraba a dormir siesta.
El placer de entrar en esa cama, un tanto tibia, y con la lluvia pegando en mi ventana, era incomparable. El regocijo que me provocaba dormir esa hora, creo que no lo volveré a experimentar. Quizás era tan agradable, porque en ese entonces no tenía mayores responsabilidades y quitarle un rato a mis horas de estudio no significaba absolutamente nada.
Seguí creciendo y con el tiempo el sueño se me tornó esquivo. Me coqueteaba desde los pies de mi cama y no había forma de atraerlo. No me quedó más remedio que inducirlo. 80 gotas eran necesarias para olvidar las preocupaciones de un trabajo incipiente y de los enredos que yo solito me creaba.
Ahora, después de más de diez años de distancia de mi adolescencia, el dormir aún sigue siendo parte importante de mi existir. Las siestas, sin necesitarlas se han convertido en una especie de evasión, que hace descansar mi cuerpo y mi mente.
Pero pese a que duermo mucho, no logro despertarme. La inercia se ha convertido en mi compañera y la negatividad en mi engañosa aliada. Quiero lavarme la cara con energía, mirarme a los ojos y enfrentar la realidad.
Cambio mis siestas por un poco de estabilidad, ¿alguien lo desea?

23:07 Anotado en maldiga | Permalink | Comentarios (0) | Email esto

18/02/06

Lame blog

Creo de a poco empiezo a odiar a todos aquellos rastreros blogistas que desesperados por conseguir visitas, postean cualquier blog que se les pase por delante, con el único fin de conseguir un hit.
Estamos de acuerdo que nuestro ego crece un tanto cada vez que recibimos un comentario. Pero creo que las visitas a nuestra página las debemos ganar de forma honesta, gracias a lo interesante, divertido, bizarro u oscuro que puede ser el blog.
Postear por postear, es como pedir limosnas. Es un grito desesperado por atención. Una forma baja de sentirnos un poco más interesante.

23:00 Anotado en maldiga | Permalink | Comentarios (2) | Email esto

16/02/06

Viento sur

Hace casi dos meses que no me sentaba a pensar algunas letras y la verdad es que ya daba por muerto mi blog, y es más, mientras escribo pienso en mi password y no logro recordarlo.
No me gusta hablar de mí, ni tampoco me gustan lo blogs autorreferentes. A veces creo si no tiene nada bueno que decir, es mejor callar. Quizás debería hacer caso a mis propias palabras y parar la escritura.
Pero no. Hoy tengo ganas de escribir.
A veces es difícil buscar una imagen de tristeza, pero creo que el otro día la encontré. Sentado en una pequeña plaza, con niños jugando y gritando en un acento que no es el mío, con un viento cortándome la cara y con una bandera flameando que por supuesto, no tenía una estrella.
Estaba a la espera de un entrevistado. En mis oídos Johansen cantaba "sur o no sur", como una pequeña burla o como una pequeña interrogante.

22:50 Anotado en maldiga | Permalink | Comentarios (0) | Email esto